¡Hola, soy Nepo!

Escribir sobre escribir

Tengo una relación extraña con escribir y con hacer arte en general. Me gusta mucho pensar en hacerlo, me gusta mucho haberlo hecho y tenerlo publicado, pero lo paso mal durante el proceso. Tengo muchas dudas sobre cómo lo va a interpretar la gente, si van a pensar que soy infantil o que se me da muy mal, me repito que debería ser capaz de hacerlo mejor, llego tarde a las entregas casi siempre y me toca recortar cosas por lo que siento que va a gustar menos y que la culpa es mía por no saber organizarme…

Todo eso hace que me cueste mucho empezar a escribir (por eso tengo el blog tan abandonado), pero en las últimas semanas me han llegado varias obras que me han hecho pensar en escribir más. Escribir para resistir, escribir para aprender y escribir para compartir.

Escribir como forma de resistencia

El Internet está muy mal. Ya conocemos la máxima de que cuando algo es gratis es porque nosotras somos el producto. Sumando eso a la centralización masiva del tráfico de internet en las plataformas privadas, tenemos mercados monopolísticos en los que no te queda otra opción que “pasar por el aro” y hacerte cuenta en las redes principales para tener visibilidad.

En su ensayo “Contra el algoritmo: cultivar ideas en vez de likes”, Alba Lafarga nos anima a crear un espacio propio para luchar contra la mierdificación del Internet. Combatir el consumo instantáneo de la FYP y el tweet de “aquí te pillo, aquí te mando” con una comunicación más pausada y exploratoria.

Pero, ¿por qué un jardín? Porque implica tiempo, ciclos, transformación. Porque no hay un producto final, sino un proceso de crecimiento. Porque hay que cuidar lo que plantamos, regarlo, podarlo, dejar que algunas ideas mueran y que otras florezcan.

— Alba Lafarga (minishinternet.com), “Contra el algoritmo: cultivar ideas en vez de likes”

Por ejemplo, para este blog yo tengo unos ficheros en mi ordenador con el contenido de los posts y otros que definen cómo se ve el blog. Puedo dedicarle tiempo a ponerlo bonito, a escribir algo nuevo, a corregir algo antiguo con lo que he aprendido, a reordenar los párrafos para ver si se entiende mejor… mientras que en las redes principales sólo puedes postear y borrar. ¿Cómo podemos pensar en ese “contenido” como nuestro si no tenemos control para modificarlo, ni mucho menos para escoger cómo se presenta?

En “A website to destroy all websites”, Henry Desroches apunta a las herramientas que no están pensadas para escalar, y que sí diseñadas para mejorar la autonomía y creatividad de sus usuarias, como la forma de resistir a las grandes plataformas. De nuevo, los espacios personales:

Schumacher’s concept of “intermediate technology” introduced in his 1973 book Small Is Beautiful: A Study of Economics As If People Mattered, convivial tools are sustainable, energy-efficient (though often labor intensive), local-first, and designed primarily to enhance the autonomy and creativity of their users. Illich cites specifically hand tools, bicycles, and telephones as examples, but with its enormous capacity for interoperability and extensibility, the Internet is the perfect workshed in which to design our own Tools For Conviviality.

(…)

Hand-coded, syndicated, and above all personal websites are exemplary: They let users of the internet to be autonomous, experiment, have ownership, learn, share, find god, find love, find purpose. Bespoke, endlessly tweaked, eternally redesigned, built-in-public, surprising UI and delightful UX. The personal website is a staunch undying answer to everything the corporate and industrial web has taken from us.

— Henry Desroches (henry.codes), “A website to destroy all websites”

Yo entendía el concepto de jardín digital como una especie de “patio trasero” privado en el que cuidar de tus plantas y pasar el rato con tus pensamientos. Pero estos artículos me hicieron pensar en ello como en un jardín público, como los jardines de Montjuïc o El Retiro. Lugares diseñado para ser transitados y compartidos. Saliendo de la metáfora, una página en la que mostrar lo que te interesa y te preocupa, y donde hacer comunidad también.

Quizá lo que me faltaba entender era la parte de “personal” del concepto “web personal”.

Escribir para aprender

Seguramente conoces esa cita (falsamente atribuída a Einstein) que dice que “si no eres capaz de explicárselo a una criatura de 6 años, no lo entiendes”. Y es que lo vemos en técnicas como el rubber-duck debugging: explicar algo nos permite verlo desde perspectivas distintas y rellenar los huecos que faltan en nuestra comprensión. Cory Doctorow (que acuñó el término “enshitification” del que hablamos antes) escribe sobre escribir:

It’s revelatory. It teaches you what you know. It lets you know what you know. It lets you know more than you know. It’s alchemical. It creates new knowledge, and dispels superstition. It sharpens how you think. It sharpens how you talk. And obviously, it sharpens how you write.

— Cory Doctorow (pluralistic.net), “Writing vs AI”

Reiterando en la escritura como una forma de aprender, el youtuber Odysseas habla sobre cómo los ensayos pueden ser una herramienta cuando queremos aprender algo (en el video da consejos sobre cómo empezar a escribir ensayos para vosotras mismas, por si os interesa, pero recomiendo escribir y ver qué os funciona y qué no):

https://www.youtube.com/clip/UgkxWVSFIQZiXNaC4sgj5LpoZehPF_80F4yP

Transcripción:

Essay writing should be seen more as a problem solving method. Where the process, the means, is more important than the end. You are not writing so you can have a finished essay. (…)

The point of writing an essay is to give yourself the chance to think. Because the ideas in you head, they are scattered. They’re unclear. They’re vague. You don’t really know what you know. But as soon as you put them on the paper they become real, they become expressed into the world. And only then you have the perspective to see them and to really judge them properly.

@odysseas__ (https://www.youtube.com/@odysseas__), “I’m begging you to write essays”

Creo que en ambos casos es importante mencionar la diferencia entre “aprender por necesidad” y “aprender a tu ritmo/por gusto”. El primero podría ser un ámbito académico, un aprendizaje industrializado en el que hay que cumplir unas cuotas y en el que posiblemente tengas prisas y otras cosas que aprender. ¿Sería útil en este contexto? Quizá, no lo he probado, pero es que ese no me parece que sea un buen contexto para aprender nada.

Pero si nos mantenemos con curiosidad y seguimos aprendiendo a lo largo de nuestra vida, escribir sobre lo que aprendemos puede hacernos construir nuestra comprensión para que sea sólida, nos resulte fácil aprender otras cosas en el futuro y que sea lo suficientemente lúcida como para poder compartirla con otra persona.

Escribir para expresarse

Me ha gustado la escritura desde que era adolescente. Recuerdo que empecé a escribir una historia de fantasía en 2º de la ESO (era horrible), pero un comentario desafortunado de mi madre hizo que parara de escribir y que no lo considerara como una inversión válida de mi tiempo. Acabé pensando que no era algo que necesitara y que era mejor descansar jugando un videojuego o leyendo que tener que justificar porqué quiero dedicarle tiempo a eso.

Aún así, la escritura ha sido algo que me ha acompañado toda la vida. De adolescente, unos amigos crearon un foro y empezamos a escribir historias ahí (horribles también). Cuando repetí 2º de bachiller, quedándome en una clase en la que no conocía a nadie, conocí a un grupo maravilloso por un foro de internet que me acompañó durante ese año y muchos más. Acabamos haciendo un club de escritura en el que escribíamos un relato corto de 1-2 páginas cada semana (¡algo que me encantaría recuperar!). Rol por foro, blog posts, narrativa de videojuegos, documentación en el trabajo… ¡parece que sí necesito escribir después de todo!

La mayoría de lo que he escrito se ha quedado en privado, en grupos pequeños. Creo que porque la fantasía y escribir para entretener me parecen menos válidos que algo más “académico” como los tutoriales o la divulgación de herramientas y técnicas que vengo haciendo en el blog. ¡Ojo! No es algo que defienda y animo a cualquier persona a que escriba lo que quiera escribir, pero personalmente tengo que luchar contra este juicio cada vez que quiero escribir algo.

Por suerte, encontré este video ensayo sobre escritura creativa de @WritingwithAndrew que me abrió los ojos a otro tipo de escritura:

https://www.youtube.com/clip/UgkxmziJH2h_UhuaFZdkATCfjMN1nWSQylnf

Transcripción:

Just as fiction shows us what imagined humans can do in imagined high-stakes scenarios, and poetry shows us how humans experience and feel in response to life, creative non-fiction shows us how another person encounters and processes their experience.

Creative non-fiction is what happens when we get an essay about a father digging a hole in the backyard with his son a year into the pandemic. When we get a single devastating paragraph about a man taking his daughter to the pediatrician on the morning of what he calls his last hangover. Or when we get a playful meditation on the migratory habits of the blackpoll warbler.

In each case, a lived experience or phenomenon or fact gets filtered through a unique and compelling human perspective. Yeah, the warblers are interesting, but the real show is looking at those warblers through Amy Leach’s eyes.

@WritingwithAndrew (https://www.youtube.com/@WritingwithAndrew), “I’m Politely Begging You to Write Nonfiction”

Porque a veces qué se cuenta no es tan importante, válido, hermoso y valioso como el cómo. Me sirvió de ejemplo de este tipo de escritura descubrir a Xot d’octubre, que escribe cosas preciosas y evocadoras en catalán, y conectar con Juarrín, de La cueva de los ecos.

Todo esto me ha despertado las ganas de escribir de nuevo, lo que ha resultado en este artículo que estás leyendo (¡gracias! ❤️) y en un pequeño juego narrativo sobre finales y burnout.

No quería acabar con ninguna conclusión ni nada. Sólo la promesa (¿o amenaza?) de que seguiré escribiendo. ¡Nos leemos! 👋

¿Te gustó lo que leíste?